La Caja Mágica en la Inauguración de la Casa Popular.

 

Autor: Jose G. Monsalve López.

 
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La Casa Popular nació aquí en San Antonio de Prado, y yo también. Yo cumpliré 28 este 2020 y ella tan solo 2 años. Para ser más específico, yo nací en el lugar que hoy ocupa el CDS, más cuando era casa de la cultura que cuando fue hospital; la sala de partos que compartimos muchos redvoltosos y redvoltosas –bien fuera en ensayos de teatro, bailando o pintando– fue salón 6. Una vez nacimos, empezamos un proceso de gestación de lo que hoy se conoce como la Redvuelta Casa Popular.





Nacer gestando o aprender enseñando, cada una de nosotras ha cargado en su espalda esta casa; somos hacedoras de unas conchas que se han ido solidificando en espiral, hasta que fue el momento y juntamos todas las partes: la Casa Popular es una suma de conchas que sacamos de nuestro propio cuerpo para crear esta fortaleza territorial.

Yo soy Gabriel, o mejor dicho Gabriela, la única marica pública de la Casa Popular (hasta ahora). Cumplo años en octubre como la Casa Popular, así que este mes para mí significa el origen del mundo, pienso esto mientras contemplo una de las obras más icónicas de Gustav Courbet en el sillón de la biblioteca y continuó pensando que: en una noche cualquiera yo podría estar contemplando esta obra, y al mismo tiempo podría estar una vulva violeta rodeada de velas encendidas por algunas brujas en el patio, quienes dejarían salir de su pebetero un vapor de esencias naturales que regularmente se confundían con el químico de los spray que se agitaban en la terraza, por los monkeyface, a la vez que estos planeaban fiestas de salsa y graffiti para amasar algo de dinero y pagar el arriendo de algunos meses.

Este ha sido el ambiente de la Casa Popular, pero me voy a referir en este escrito, a la corta noche en que abrimos por vez primera la puerta de nuestra morada a la comunidad, abriendo así una puerta en la historia del movimiento social, cultural y juvenil del corregimiento, aquel 6 de octubre del 2018.

Más o menos la cosa fue así, ocupamos La Casa en agosto de aquel año, así que tuvimos dos meses para reconocernos en el espacio y establecer las formas de autogobierno y sostenimiento económico entre los distintos colectivos (Vértices - monkeyface; Grito de Brujas; La Huerta Agroecológica; GRIS; Círculos Procultura del Agua; Tejiendo Raíces; y Arte y Contraste). De manera alterna íbamos pensando cómo sería ese ritual de iniciación, para presentar la Casa Popular al corregimiento y de paso a la ciudad.

Después de varias reuniones, el derrotero sería el siguiente: palabras de bienvenida en la entrada de la Casa Popular a cargo de Rous y Yeya, a las 8:00 pm se abren las puertas, se permite que la gente reconozca el espacio y disfrute de una exposición fotográfica que cuenta la trayectoria de los colectivos; posteriormente se encenderían algunas velas y con totuma en mano se invita a tomar chicha. Al instante Don Ferdi y Estrella Solar acompañan el ritual con algunas palabras de agradecimiento a quienes acudieron a la invitación; luego vendría un show de circo a cargo de Miel. A la postre, Pacho Mentiras presentaría una performance que se titula “Rememorar”, y se daría inicio a la celebración con: “Contruçao” de Chico Buarque, siendo la primera canción de la noche. Después vendría una hora de música escogida por la Casa, para dar paso a Granada Charpter, un grupo de dj´s que presentaría un set de salsa, funk, afrobeat y jazz.

Ahora bien, tal vez la actividad más compleja en su realización fue la performance. Primeramente se encontró frente a un montaje de agenda ya terminado por el comité asignado para esto, pero después de una larga conversa con Pipe y Karen se accedió la inclusión de esta actividad, dado que permitía enseñar a la comunidad que esta Casa nacía para ocuparse de temas profundos y espinosos como el de la memoria histórica frente al caso de hombres y mujeres desaparecidas por el estado colombiano, pues esta es la reflexión a la que nos invitaría “Rememorar”.

Una vez incluido en la agenda, se sumó otro trabajo para Pacho y para mí, quienes inicialmente estábamos ocupados de la adecuación del espacio, junto con los monkeyface; y ahora debíamos velar por el cumplimiento de la exposición. Lo primero que hicimos fue contactar a Viky y a Harvard, quienes siempre nos han enseñado que la vida es un teatro y el mundo su escenario, improvisan una actuación cómica para decirnos que sí harían parte de la inauguración.





Pacho Mentiras visitó a un “viejito” que vendía antigüedades en el centro de la ciudad, para ver si nos podía vender o alquilar la linterna mágica que tanto fue usada en las aulas de clase durante las últimas décadas del siglo pasado; conseguir un proyector de acetatos era el siguiente paso. Las negociaciones no fueron claras, al parecer el proyector no funcionaba bien o este coleccionista de antigüedades solo vendía lo que ya tenía repetido en su colección, y este, aunque se exhibía, no estaba a la venta. Todo nos pareció un capricho mezquino al que le invertimos varios días de trámite; después de esta frustrada posibilidad de conseguirlo, quedaban pocos días.

Decidimos escribir una carta para la solicitud de un préstamo de este equipo y la mandamos al Colegio Manuel J. Betancur con algunos compañeros egresados de esta institución. Pero la respuesta fue contundente:

–no tenemos. –A lo que Pacho dijo: – ¿será que cancelamos la performance? – Lo evaluamos pero decidimos seguir.

Entre las negociaciones con el “viejito” y la espera en la respuesta del colegio, se había consumado la semana como los cigarrillos que nos habíamos fumado Pipe y yo en el debate para la inclusión de la performance en la agenda de inauguración y aún nos quedaban adecuaciones por realizar.

Esta biblioteca desde donde hoy escribo, aquella madrugada del 6 de octubre se iba transformando en la sala de exposición donde se instaló meticulosamente, una serie de fotografías que relataban esa historia de lo que ha sido el nacer gestando. Recuerdo que Rous marcó con una cinta, unas franjas verticales de aproximadamente 30 cm de ancho, alternando entre estas dos tonos de verde –que aún se conservan– donde de manera superpuesta se esperaba pintar un stencil con algunos fileteados argentinos en tonos de beige, pero el único stencil que se logró plasmar fue el de unos azulejos que se instalaron en el patio aunque sin terminar, porque el muro era un poco alto y Pacho no alcanzaba a ponerlos bien en ese último costado; o bueno, eso fue lo que dijo Pacho Mentiras.

Estábamos a punto de cancelar la exposición de la performance. Era el día de la inauguración, la ansiedad comenzaba a habitarnos, no habíamos dormido bien y aún no conseguíamos la caja mágica. Durante la mañana nos ocupamos de pintar los últimos muros, se hicieron pruebas de sonido y estaban instaladas algunas luces; todo empezaba a coger forma. Aprovechamos para comer algo y luego, seguir trabajando.

Recordamos que en la antigua Casa de la Cultura siempre habíamos visto un proyector archivado, así que nos pusimos a activar las redes de contacto para esto. Nos contactamos con uno de sus integrantes directivos de ese espacio, quien nos dijo que era posible que se conservara. No obstante, para prestarlo, había que hablar con el señor de las fotos, pero nunca nos contestó después de varias horas de intentos.

Llegó la tarde, y con ella se integraban cada vez más redvoltosos y redvoltosas a la acción, así que se ampliaron las redes de contacto hasta que Chucho dijo: "yo sé quién tiene un proyector, y me lo puede prestar”. Se contactó con su amigo Pepito Pérez, quien se encontraba fuera de casa, pero acordó llamarnos una vez estuviera disponible para hacernos el prestamo. Era arriesgado continuar.

–¿será que cancelamos? –Dijo Pacho, pero ese fuerte sentimiento de resistencia que nos caracteriza a algunos redvoltosos y redvoltosas, nos hizo insistir en su realización.

Así fue. Llegó P. Pérez a las 7:00 pm y llamó a Chucho. Este, conduciendo rápidamente su motocicleta por las veredas más empinadas del corregimiento, de manera intrépida trajo el proyector de acetato; por fin lo tenemos en nuestras manos. Viky y Harvard ya habían repasado la performance y solo quedaba hacer los ensayos con el proyector; sentimos un júbilo de triunfo

Yo terminé de hacer el montaje de las fotografías mientras Leño estaba lavando el piso de La Casa. Me ardían un poco los ojos porque había un olor muy fuerte a desinfectante, nos reímos con preocupación en medio de la aséptica incomodidad, así que Leño prendió un palo santo para matizar un poco el olor. Yo no encontraba mis zapatos, los habían guardado en medio de los arreglos y la limpieza, y ahora no los encontraba, pero mi urgente búsqueda tuvo que ser interrumpida porque el proyector, en medio del ensayo, se recalentó hasta apagarse, dejando inacabado el ensayo.

Otra vez la ansiedad y los nervios volvieron y esta vez las opiniones se hacían con firmeza, Pacho Mentiras nuevamente reiteró:

– ¡no, lo mejor es que no hagamos la performance!

En ese momento sentí rabia; después de tantas peripecias, para mí era inconcebible no realizarlo. Viky sintió la tensión y llamó a Pacho Mentiras, empezaron a tramitar la manera de hacerlo. Yo encontré mis Zapatos, y Rous, con la serenidad que le caracteriza, dijo:

–faltan 15 minutos para las 8:00 pm; si el problema es que se está recalentando, puedo traer de mi casa un ventilador pequeño que permita enfriarlo.

Y así fue. No hubo más tiempo de ensayos, solo se dejó encendido durante un rato y se comprobó que no se apagaba teniendo el ventilador para enfriarlo; ahora todo era un asunto de suerte para que en medio de la performance, no se apagara.

Se abrió la puerta. El Sata, de manera espontánea, sacó la tambora y comenzó a tocarla bloqueando la calle junto con Chucho. La gente estaba aglomerada, algunos compañeros de Arte y Contraste tiraron fuego por sus parturientas bocas, ver esta danza de fuego y tambor era para mí el cielo, pero para los conductores de los carros que pitaban atestados era el averno con calles estrechas, porque ya saben lo que dicen: pueblo chiquito atascos infernales, o algo así.

Se callaron las tamboras, Rous y Yeyi alzaron la voz para darles la bienvenida a las personas que se aglomeraban en la calle. Acto seguido, la gente comenzó a entrar, las personas en el pasillo de la entrada se encontraban con un mural dispuesto en un muro corrugado que invitaba al tacto; parecía que la gente le daba la mano a la casa cuando tocaba este muro, parecía una verdadera presentación entre dos cuerpos que se dan la mano. En el fondo ya estaba Miel alongando su cuerpo dentro de una trusa, tal y como se iniciaban los ensayos de expresión corporal en el salón 6.

El transcurso de la agenda avanzó con éxito hasta que llegó el momento. Salieron Viky y Harvard en medio de la oscuridad. Como un fuerte golpe se escuchó el interruptor que encendió la bombilla de la caja mágica, se proyectó una luz de un amarillo mortecino y empezó a dejarnos ver los primeros rostros impresos en el acetato. Pacho Mentiras, de manera aleatoria, escogía un rostro de un "no identificado" y comenzaba a nombrar con acetatos que traían infinidad de nombres de los registros de desaparecidos, como buscando nombrarlos para hacerlos existir en nuestra memoria. El público veía absorto hacia la luz de la caja mágica con la que aparecían y se nombraban por instantes los desaparecidos, y se comenzó a escuchar con voz en off los primeros alabados chocoanos a cargo de Viky y Harvard; el ambiente poseía un sentimiento de amor lúgubre.

Recibí la señal, ahora debía salir a practicar la misma hazaña. Tomé un rostro de nadie y tomé prestado un nombre y un apellido de algún desaparecido.

–“Rosa María Villegas” –leyó el público con un grito mental en la pared gracias al proyector. Y luego escogí un rostro gris de una mujer.

Sucesivamente siguieron los alabados y, las personas saliendo del público, iban configurando sus propios caleidoscopios de letras y rostros grises. Al final Pacho Mentiras habló de la verdad, habló de violencia política en Colombia dirigiéndose al público. Sin vacilación, la gente comenzó a aplaudir con fuerza, y en el fondo de los aplausos se empezó a escuchar: –“Amó aquella vez como si fuese última”.

Estos tiempos de crisis mundial, donde el confinamiento y el carente apoyo por parte del Estado para el sector cultural, vuelve a generar la pregunta: ¿será que cancelamos? De manera inmediata vuelven las voces de resistencia, que no son otra cosa que una esperanza encarna en el cuerpo que dice: “hay que seguir naciendo mientras gestamos”.





Aunque pareciera que todo lo sólido se diluye en el viento como polvo, dado que irremediablemente debemos abandonar el espacio; vuelve a ronda una nueva “Estrategia” inspirada en la obra cinematográfica de Sergio Cabrera, es posible que dentro de algunos meses le compartamos a la comunidad, una nueva dirección de nuestra nueva fortaleza que no será otra cosa que una suma de conchas, como ya he dicho.

Dejo la historia en este punto, porque debemos sujetar el sillón y algunos ladrillos de unas poleas que nos enseñaron a hacer Viky y Harvard.